Excusas comunes I: El hardware

Mitos y verdades sobre lo que hace falta para empezar a producir tu propia música.

Si nos vamos a poner a hablar sobre producción musical, es lógico que el primer punto a tratar sea el material necesario e imprescindible para llevar a cabo nuestra tarea. A diferencia de otras disciplinas artísticas -inclusive aquellas relacionadas con la música- nuestro oficio requiere de un material, unas herramientas, un espacio y unas condiciones del mismo bastante específicas y particulares. Sin embargo, la creatividad y la imaginación puede ayudarnos también en este punto, mucho antes de empezar a trabajar en nuestros proyectos, a ahorrar tanto en dinero como en frustraciones. Voy a intentar analizar cómo.

 

Lo básico

Sinceramente, lo único imprescindible que necesitas para hacer música son dos cosas: oído y un ordenador. Lo primero suele ser gratis, y lo segundo no tiene porqué ser tan caro. Siempre recuerdo a las personas que me piden consejo cuando quieren renovar sus equipos -o que se quejan de las prestaciones de las máquinas que poseen- que los mejores álbumes de la historia de la música electrónica se secuenciaron en ordenadores cuyas prestaciones son mucho más limitadas que las del peor de los smartphones que circulan por vuestra casa.

 

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Jean Michel Jarre, Kraftwerk, Depeche Mode o William Orbit trabajaron con Atari ST, unas máquinas cuyo procesador era entre 1000 y 2500 veces menos poderoso que el que incluyen los smartphones actuales.

 

Yo mismo, sin ir más lejos, utilizo como ordenador principal de mi estudio de grabación un PC montado en 2009. Pese a que he ido reemplazado algunos componentes con el tiempo su estabilidad, y porqué negarlo, el pánico y la pereza de actualizar mi sistema, hacen que trabaje con él sin mayor problema.

 

Algunos compañeros de profesión se echan las manos a la cabeza cuando lo ven, y me preguntan porqué no me pongo un avión con tropocientosmil gigabytes de RAM y un procesador cósmico que me permita utilizar cientos de pistas, docenas de sintetizadores y un sinfín de plug-ins. Yo les suelo responder que no me quiero imaginar cómo debe sonar un proyecto con tantas pistas y movidas. Ni mucho menos me querría ver mezclándolo.

 

La parte buena de trabajar con una máquina poco potente es que te obliga a volcar la gran mayoría de los procesos que realizas a audio, y eso crea una especie de voluntad de avanzar, de tomar decisiones, y de no quedarte colgado inflando cada pista de procesos en su mayoría inútiles, o dándole vueltas a sonidos y sintetizadores que nunca parecen estar “perfectos”.

 

Cuando me preguntan “¿Y qué pasa si quieres volver hacia atrás y revertir un proceso?”. Entonces les respondo que existe la maravillosa opción de “Guardar como”. Esto es aconsejable incluso si tienes un ordenador potente: no sobreescribas tu proyecto. Graba docenas de versiones del mismo, y ya las borrarás cuando acabes. De este modo, siempre podrás volver atrás a recuperar lo que necesites, e incluso a veces querrás volver sencillamente porque antes molaba más.

 

Trabajar con una máquina poco potente te obliga a tomar decisiones y a avanzar

 

Así las cosas, lo único que necesitas es una máquina capaz de soportar un secuenciador (si no la última versión del mismo, una anterior) y que sea capaz de aguantar la carga de 4 o 5 sintetizadores digitales, y una o dos docenas de plug-ins ligeros. El coste de una máquina así en el mercado de segunda mano es ridículo, y seguro que muchos podréis conseguir montar una sin ni siquiera invertir un euro, reciclando piezas de familiares, amigos y vecinos. Montar un ordenador es tan fácil que hasta yo sé hacerlo. Google te enseña.

 

Lo necesario

Lo siguiente que necesitas es escuchar lo que haces, y un sitio dónde hacerlo. En este punto deberás ser sincero contigo mismo. Si no dispones de un espacio donde poder hacer ni un mínimo de ruido, olvídate de utilizar monitores. Aunque lo ideal es poder disponer de ellos te puedo decir, por si no lo sabías, que Skrillex realizó su primer material célebre utilizando unos auriculares de DJ de gama media y un portátil.

Apple_EarPods_35446297_03Si aún y así se va de tu presupuesto, una de las herramientas que se han convertido en imprescindibles para mí -y por lo que he hablado con varios profesionales, también para más gente- son los últimos auriculares de botón de Apple. Los lanzaron junto al iPhone5, y son una referencia de sonido espectacular. Por unos 35€ puedes comprar los de última generación, los que vienen con el iPhone5 y 6, y te aseguro que suenan increíbles. Yo personalmente los utilizo para revisar todas mis mezclas y másters, han reemplazado a los Pioneer HDJ2000 que utilizaba para trabajar durante mis viajes, y lo mejor de todo: tienes la seguridad de que millones de personas escucharán lo que haces a través de ellos. Eso es la primera vez en la historia que ocurre -que millones de personas utilicen la misma referencia de sonido-. Algún día hablaré en profundidad sobre ello.

 

Si dispones de una habitación donde poder hacer ruido sin recibir denuncias y quieres ir a por unos monitores, puedes aprovechar el ampli y los altavoces de cualquier equipo Hi-Fi que tengas por casa, pero compara siempre lo que hagas con una segunda escucha en auriculares hasta que aprendas cómo suenan. Los equipos Hi-Fi suelen colorear el sonido, así que deberás aprender a compensarlo hasta que ahorres para unos monitores de campo cercano. Yo personalmente publiqué mis tres primeros discos utilizando un equipo Hi-Fi y unos auriculares Sony MDRV700. Recuerdo que cuando compré mis primeros monitores de estudio me sonaron tan raro que necesitaba compararlos con los viejos a los que estaba acostumbrado. Incluso hay productores célebres, como Sebastien Léger, que continúan utilizando sus viejos monitores pasivos porque se han acostumbrado a ellos… ¡Así que esto tampoco es excusa!

 

Lo prescindible

Para hacer música no necesitas una controladora. No necesitas una Maschine. No necesitas un sinte analógico. Ni siquiera necesitas un teclado MIDI. Si tienes una salida de minijack en tu ordenador, tampoco necesitas una tarjeta de sonido. Quizás haga algo de ruido de masa, pero eh, no nos pongamos exquisitos. Seguramente mientras aprendes y mejoras con tu música tu cerebro habrá interiorizado tanto el ruido de fondo que dejarás de escucharlo.

Otro asunto que me he encontrado muchas veces son personas que me piden consejo para invertir en una tarjeta de sonido para producir, pero que ya son usuarios de Traktor. Todas, absolutamente todas las tarjetas de sonido de Native Instruments sirven también para otras aplicaciones, obviamente también para producir. Así que si ya tienes una, ¿Porqué no la usas?

 

Aunque suene obvio para algunos, las tarjetas de Traktor también sirven para producir. Si ya tienes una tarjeta de sonido, ¿para qué comprar otra?

 

Moraleja

Como dice mi compañero Daniel Trim: no te gastes el dinero en pisapapeles caros. Lo mejor de los equipos precarios es que te incitan a utilizar el ingenio y la imaginación. Amplía poco a poco tu colección de equipos, y céntrate en lo más importante: practicar y mejorar. Con el paso del tiempo podrás ahorrar para ampliar tu arsenal de maquinitas. De momento, disfruta del camino y extrae hasta la última gota de los viejos aparatos de los que dispones. Además… ¿Crees que quedaría igual de bien decir en las entrevistas que te hagan en el futuro que empezaste a hacer música directamente con un MacPro súper mega sideral y equipo valorado en más de 6000€? Nah.

 

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