Excusas comunes II: El software

Siguiendo el hilo anterior, otra de las excusas más comunes que me encuentro para justificar la falta de rendimiento y práctica en el estudio es la elección, adquisición y uso del software.

 

Sé que todos somos súper legales -guiño, guiño-, que compramos legalmente todo lo que utilizamos -guiño, guiño, guiño- y que nunca jamás se nos ocurriría utilizar software descargado ilegalmente de internet -guiño, guiño, guiño, guiño-. Joder, no me hagáis reír. No voy a hacer apología de la piratería porque es un asunto serio que bla, bla, bla… -ojo, no banalizo el tema, es que me aburre el debate-; pero es que no sólo resulta que el software de producción en general ha bajado enormemente de precio, es que existe un gran mercado de segunda mano y una cada vez más grande oferta de opciones gratuitas freeware. He podido testear alguna de ellas, y para empezar me parecen herramientas más que suficientes. Además, una vez se aprenden los conceptos básicos, migrar de un secuenciador de este tipo a otro más completo es bastante fácil. Así, mientras aprendéis, podéis ahorrar para compraros el DAW que más os guste.

 

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Aunque con el paso del tiempo se te quedarán cortas, herramientas como MuLab son 100% gratuitas y funcionales para empezar a hacer música

 

La elección del software DAW es muy personal, y ya hablaremos de ello más extendidamente si queréis, pero básicamente debéis entender una cosa: la peña no tiene ni puta idea de cómo se llama el programita que has usado para hacer una canción cuando la escuchan, y tampoco es que le importe. De hecho, ni siquiera se plantean que para hacer esa canción que están escuchando se necesite un programa. Así que no seáis ilusos… Lo importante es lo que sale por los altavoces, no por la pantalla.

 

En cuanto a inflarte de plug-ins y librerías, pasa un poco lo mismo que con el hardware: cuánto más tienes, menos conoces; y menos rendimiento consigues. Herramientas como Ableton Live traen de serie procesadores de señal e instrumentos virtuales suficientes como para componer, arreglar, mezclar y masterizar un track sin necesidad de software extra. Lo mismo podría decirse de Logic, Cubase, Pre Sonus e incluso cosas más lejanas a mí como FL Studio o Reason.

 

Mi consejo, sobretodo en etapas primeras de tu carrera como productor, es que te centres en la menor cantidad de plug-ins y cacharros posibles. Aprende a sacarle jugo a unos pocos, a entenderlos en profundidad. Después te será mucho más sencillo ampliar la colección de un modo útil y rentable.

 

Lo mismo ocurre con las librerías de sonidos y las colecciones de samples. La gente suele tener una especie de Síndrome de Diógenes digital con ellos y los acumula como si fueran Pokémons. Hazte con todos.

 

 

Lo que ocurre a continuación es que se pasa tanto tiempo dando vueltas, escuchando loops, presets y soniditos que queda poco o ningún tiempo para entender y aprender a manipularlos.

 

Durante los pocos meses que aguanté estudiando un Ciclo Formativo de Técnico de Sonido para Teatro y Artes Escénicas, recuerdo un profesor que nos encargó un ejercicio curioso. Nos entregó una carpeta que incluía 6 sonidos, y nos animó a realizar una producción para una obra de teatro utilizando solamente esos 6 archivos. Fue un ejercicio inspirador y muy constructivo que activó mi creatividad y la de todos mis compañeros. Recuerdo que transformé una percusión grave en un bajo, estirándola y desafinándola; o que utilicé el mismo sonido de clap para crear líneas de hi-hats, crashes -mediante reverb- y efectos de subida y bajada.

 

Centrarnos en aquellos 6 sonidos hizo que todo el tiempo que hubiéramos perdido rebuscando entre las librerías lo empleáramos en la tarea creativa.

 

La carencia estimula la creatividad. Fuérzate en no ampliar tu colección de software y librerías hasta asegurarte que conoces plenamente las que ya posees. Tu técnica -y tu paciencia- lo agradecerán. Vas a necesitar ambas para sobrevivir en este mundo, te lo aseguro.

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