Españoles: el nominado, ha muerto.

Con cada entrega de premios aparece la polémica. ¿En qué nos estamos equivocando?

Al principio he pensado que se trataba de una broma. He recibido un par de tweets y algunos whatsapps de mis amigos y he pensado que estaban de cachondeo; pero después he chequeado la web y… No, ahí estaba. Era cierto: me habían vuelto a nominar a los Vicious Music Awards.

 

Hasta aquí todo bien: qué alegría, qué reconocimiento, qué orgullo y todo eso… Si no fuera por el detalle de que publiqué mi último disco como Joan Reyes en Agosto del 2013, hace ya más de tres años.

 

TRES AÑOS.

 

Eso, en la escala temporal del business de la música electrónica, son algo así como tres décadas terrestres. Lo mejor del asunto es que no ha habido ni un año de estos últimos tres, ni uno sólo, en el que no haya estado nominado pese a haber jubilado a Joan Reyes de su faceta artística activa hace más de 1000 días.

 

 

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Muy fan del communinty manager de Suchard España

 

 

Yo, que soy un tío propenso al cachondeo, he empezado tomándomelo con gracia; pero según avanzaba el día la idea ha ido rebotando en mis neuronas durante horas hasta tornarse un poco amarga y provocarme cierta inquietud, así que he decidido escribir unas líneas reflexionando al respecto.

 

Lo primero que me gustaría decir es que admiro a la gente que tiene las tragaderas el valor necesario para meterse en el berenjenal de organizar unos premios de este tipo a día de hoy en este país. No me quiero imaginar el marrón que ello supone. Lidiar con los egos, los inversores, los colegas, lo amigos de los colegas, los que te hacen favores, los que te los hicieron, los que te dicen que te los harán, los sabios infinitos, los antisync, los prosync, los de lamúsicadeanteseramúsicadeverdad y, después, con los artistas, los casi artistas y los artistas del Facebook. Guau. Preferiría aprender ruso y fugarme a la Siberia. Así que Big Respect sólo por hacerlo tú sin suicidarte.

 

Lo segundo es que creo que si aspiramos a crear una escena decente algún día, unos premios o reconocimientos de este tipo deben o deberían existir. Aunque siempre he creído que la movida debería ser mucho más transversal, menos centralizada. Hay varios ejemplos del cómo.

 

Mirad a Resident Advisor. Ellos tienen una comunidad de usuarios muy activa durante todo el año, no importa si es época de premios o no. Ese hecho les permite muchas más ventajas: en el momento de abrir votaciones, el grueso de usuarios lo tiene muy fácil para votar ya que la gran mayoría ya están registrados y son asiduos al portal. Tener una comunidad activa de cierto perfil especializado, como en este caso, da como resultado unos premios respetados. Un usuario activo durante el año de un portal de este tipo está más puesto en la actualidad de la escena que muchos profesionales que nos dedicamos a ella y, por ende, tiene una voz más que acreditada para opinar sobre ella. Por si fuera poco, no tiene porqué tener intereses más allá de su gusto personal. Aunque también podríamos sacarle punta a este lápiz, el modelo de RA parece un poco más adecuado a la actualidad.

 

¿Qué tal si nos preocupamos por crear una comunidad que atienda a los contenidos de la escena durante el resto del año en vez de convocar sin ton ni són a hordas de fans durante un par de meses al año? Hey, y esto no es culpa de Vicious, ni mucho menos. Si no, mirad a DJ Mag y su ridículo año tras año. Aparecer en esa lista empieza a tener más peligro que un gol de Aaron Ramsey, al menos en lo que a credibilidad se refiere. ¿Porque aquí habíamos venido a ser profesionales creíbles por encima de todo, no?

 

 

Ya.

Cada vez estoy más seguro de que la credibilidad de un medio de comunicación, hoy en día, es inversamente proporcional a su necesidad de capital para sobrevivir. Me explico. Si la prioridad no es el interés por el contenido de calidad – si no la necesidad económica para sustentar sus actividades, por ejemplo – la credibilidad del medio tenderá a cero. En cambio, aquellos pequeños blogs que empiezan de forma humilde con una estructura simple y coste cercano a cero, funcionado con el único combustible inicial de la motivación de sus creadores, que crecen poco a poco gracias a tener contenidos de interés y calidad, llamarán la atención de la inversión a la par que mantendrán su credibilidad, y ello refuerza un ciclo sano de credibilidad que interesa a todos: creadores, anunciantes, inversores y consumidores. ¡Eh! Y esto no pasa exclusivamente en el entorno de la música electrónica, ¡los medios generalistas están mucho más jodidos! Pero no es excusa para nosotros. Nosotros nos dedicamos a la música, al diseño, al ARTE. Tenemos el deber histórico de estar por delante, de ser ejemplo, de reinventar modelos y tendencias.

 

Mirad a los influencers y toda esa movida, por ejemplo. Son gente de la calle que ha hecho las cosas atractivas a ojos de muchos, y ahora se mean en la cara de las revistas de tendencias. ¡Han reinventado la forma de comunicar -e influir- de forma integral! Siglo XXI, baby.

 

No sé, es sólo una idea… Por aquello de hacer críticas constructivas.

 

Y lo tercero que quiero decir es que no hay que ponerse en evidencia de este modo. Ya no por mí, que me da bastante igual, si no por aquellos nombres que si han estado activos durante estos tres años y que han hecho méritos más que suficientes para estar presentes entre los nominados. Con esto no quiero decir que sea obligatorio saber que un mindundi como yo se retiró hace años, si no que cualquier medio que se llame a sí mismo especializado debería ser consciente de la realidad de una escena como la nacional que, seamos realistas, no es tan grande como para no estar enterado de lo que pasa en ella.

 

Y lo que pasa, queridos, es que hay artistas publicando por los mejores sellos del mundo, DJs cuyas agendas harían palidecer a más de un nominado, material que está siendo apoyado por los más grandes de la escena internacional y nombres que viajan cada fin de semana por todo el planeta… Pero… ¿Quién lo sabe? ¿Lo saben los anunciantes? ¿Lo saben los inversores? ¿Los saben los colegas de todos estos?

 

No. Lo saben los frikis buenos del mundillo, los activistas, los que se mueven, la gente que de verdad respira y transpira actualidad. Usuarios de las redes sociales, de los blogs internacionales, consumidores de actualidad clubber y clubbers en sí mismos. Aficionados a la producción, DJs amateurs, simpatizantes o simplemente apasionados de la música. Están ahí fuera y quieren contenidos de calidad.

 

Quizás primero deberíamos ser capaces de crear medios de comunicación suficientemente atractivos para ellos, los usuarios, el motivo del que estemos aquí haciendo lo que hacemos. Quizás primero deberíamos identificar a estos usuarios, y ofrecerles un medio actual que responda a sus intereses. Convencerlos a base de calidad para que acudan, para que aporten, para que se informen, para que nos informen también. Quizás habría que ganarse el respeto de la base sobre un contenido respetable y, sobre él, plantear convocatorias para descubrir quien es, a sus ojos, el mejor en cada sector.

Quizás habría que darse cuenta de que los tiempos cambian, y que hay que adaptarse a ellos lo más rápida, limpia, eficaz, ligera y sosteniblemente posible.

 

Nominar a un ente artísticamente muerto no es, con todos los respetos, la mejor manera de conseguirlo.

 

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